Un reportero entrevistaba a un anciano que cumplía los cien años. “¿De qué es de lo que más se enorgullece?” preguntó.
“Pues bien,” dijo el hombre, “no tengo ningún enemigo en el mundo.”
“¡Pues esa es toda una hazaña!” dijo el reportero
“Así es,” añadió el anciano, “yo he vivido más que hasta el último de ellos.”
Esa es una manera de tratar a nuestros enemigos; pero no es la mejor manera. Se nos dice que amemos a los que nos maldicen, pero, ¿cómo se aplica eso a nuestra vida diaria? Para ti esto tal vez signifique reconciliarse con un vecino enojado por un asunto trivial, o tratar de reparar una relación rota con algún familiar.
Una de las razones por las que se nos dice que perdonemos a nuestros enemigos es porque cuando lo hacemos, nos beneficiamos de eso. El perdón no sólo libra a los que nos han hecho daño, ¡sino que al mismo tiempo nos libra a nosotros de la ofensa! No permitas que el enojo o el odio controle sus acciones; enfóquese en tomar decisiones positivas en sus relaciones personales.
El escritor Kerry S. Walters sugiere que valentía es la cualidad que el escritor puritano, Juan Bunyan, llamó valor. Esta cualidad viene en 3 dimensiones:
1ro. Valentía física para soportar la tortura corporal y posiblemente una muerte cruel injusta.
2do. Valor moral cuando se desafía a la cultura o los estándares, por ejemplo: Pedir perdón o saber perdonar!!!
3er. Valor espiritual cuando, se necesita perseverar hasta el fin.
Ahora en estos tiempos, por que no se tiene el valor para decir la verdad o perdonar. ¿Por qué es tan fácil mentir o decir medias verdades?
Decir algo falso es algo que todos hacíamos cuando éramos niños, cuando inventábamos cosas o teníamos miedo al castigo; pero ahora en estos tiempos que se requiere poner FOCO en los objetivos de adultos, mentir puede hacer tropezar aun a buenos colaboradores.
El motivo para ceder al engaño suele ser el deseo de protegerse de alguna manera.
Exciten ciertos colaboradores que, para salir de problemas, evitar una situación indeseable, obtener beneficio económico, ser aceptados, reforzar la imagen, ocultar fallas, o por otras razones que los benefician, falsean la información de la declaración de impuestos, aparentar lo que no son en las redes sociales, o restar importancia a un error de cálculo a su favor en un recibo.
Como líder siempre busca colaboradores que siempre y genuinamente digan la verdad y dejen las consecuencias en las manos del líder, será siempre lo mejor que puede tener una organización, y así tener un ambiente seguro y sostenible para trabajar.
Cuantas veces has sido perdonado por los errores que cometiste en un trabajo, y la organización siguió adelante sin ningún rasguño.
Si quieres ser un colaborador agradecido, debes entender que cuando un líder tuyo ha comenzado una obra para desarrollar tus competencias, a través de desafíos y capacitación en el terreno del trabajo, la continuará.
Todo lo que es ahora bueno, pero no es perfecto, el líder lo vigilará, y lo preservará, y lo llevará a su término. Este es un gran consuelo, por que si el líder te dejara solo, tu experiencia pasada no serviría del todo y podría perecer en el camino.
Pero el líder bueno continuará al tanto en tu progreso, permitiendo que te equivoques rápido y barato; sin aprovecharse de pequeños errores para hacerte daño.
El líder prudente perfeccionará tus capacidades en el terreno, el muestra sincera preocupación que debe llenar tus aspiraciones. El líder nunca deja sin concluir una obra; el perfeccionará todo lo que le concierne al colaborador, para que se sienta confiado en su labor.
El error más grande que puede cometer un “jefe” es castigar el error, sin embargo, una verdadera actitud que debería sentir el colaborador es decir en su mente, aun así no la diga en voz alta “Siempre tengo presente a mi líder; con él a mi derecha, nada me hará caer”. El líder bueno, sin duda, está dispuesto a guiar a través de los mares complejos de la toma de decisiones.
Pero como colaborador debes estar alerta y prestar atención a las instrucciones de tu líder y a los impulsos de su intuición y experiencia, piensa que tu líder es tu ayudador, maestro y guía. Entonces podrás decir: “Bendeciré hoy a mi líder, que me aconseja y me permite seguir adelante, y me perdona errores rápidos y baratos”
Comments